Los deportes y René Escobar

Durante toda mi vida he admirado a deportistas que se dejan el alma en sus disciplinas. René Escobar, mexicano, es uno de ellos.

Recuerdo aquella hazaña increíble del maestro Pelé ante Uruguay, cuando estando solo ante el arquero y a toda velocidad, dejó pasar el balón por un lado del portero y él, que parecía bailar, se fue por el otro lado. El portero uruguayo parecía una pareja de samba que no entendía el ritmo, incapaz de girarse y entender los movimientos del astro rey.

¿Quién no recuerda aquella tarde de 1986 en el Estadio Azteca en que Argentina se midió ante Inglaterra? Fue más que increíble el encuentro. Primero, una jugada en que Argentina domina el medio campo. Se pasan el balón a ritmo de tango. Uno a otro jugador, poco a poco van avanzando. Lentamente, como igual avanzaron las tropas británicas en las Islas Falkland o Malvinas, los argentinos cobraban factura de aquel episodio amargo.

Al frente de aquella oncena, Diego Armando Maradona. En esos segundos de tensión, a los que volvemos ahora: un rebote, se alzan piernas, el balón se eleva. A simple vista, desde el ángulo de la televisión, Maradona se alza al igual que el portero británico. Vence el número 10 argentino. Los ingleses reclaman airados que Maradona alzó la mano. Y, en efecto, la “mano de dios” apareció en ese instante. Gracias a fotografías de la época podemos ver a Maradona saltando con la mano alzada golpeando al esférico. Sí, los británicos se sintieron ultrajados.

Sin embargo, fue con el segundo gol que los ingleses entendieron que en el campo de juego, en el fútbol, Argentina era muy superior y debían resignarse a la derrota. Tal cual los argentinos vivieron la capitulación en las Islas Falkland: Maradona toma el balón a tres cuartos de cancha. Se gira sobre su eje con paso de Gardel y, con la potencia del orgullo sale corriendo, dejando atrás a su marcador. Se lleva, después de media cancha, a medio equipo, incluido el portero. Gol. Simplemente gol. Argentina despide a los británicos en el estadio más bello del mundo.

Estas leyendas deportivas viven en nuestras cabezas, en el imaginario colectivo que supone una competición de este tipo. En México tenemos a hombres como René Escobar que merecen una sola oportunidad para despuntar en lo deportivo. Tal vez, en 30 años, alguien hable de René Escobar como yo ahora hablo de Pelé y Maradona.